Con la llegada del software de gestión de contenidos, sobre todo el de las grandes plantillas (WP, Joomla, etc) todo el mundo se ha lanzado en plancha a pedir en sus diseños web la posibilidad de gestionar su página. No les culpo. Suele ser más económico, según los casos, y más ágil. Pero, como suele pasar, la moneda tiene otro lado. El problema que se plantea ahora es: la posibilidad técnica de acceder a los textos y fotos de la web está presente, pero ¿lo está la habilidad de presentar y elaborar esos contenidos adecuadamente?
A medida que la web avanza, este problema se va haciendo más evidente. Muchas empresas asignan a un empleado “cualquiera” el trabajo de actualizar la web, y por lo general, le suelen dar una importancia menor. Ahí está la sección de noticias… muerta de risa y con una noticia de hace seis meses. ¿Para qué sirvió el trabajo de diseño, posicionamiento, imagen corporativa, colores, textos y demás? ¿Para que los visitantes de la web lleguen a la conclusión de que la empresa “abandona” su web como un cacharro viejo? Ya no sirve poner “cualquier cosa” en las noticias o en los textos de las secciones. Ya no sirve con repetir “somos una empresa innovadora, bla, bla, bla”.
El reto se va planteando cada vez con más claridad. Para que el papel comunicador de la web se cumpla de verdad, habrá que poner más cuidado y más recursos en crear contenidos de calidad en la web. Si la empresa o la institución tiene en su plantilla a alguien con esas habilidades, perfecto, pero si no hay nadie con el talento, las ganas o el tiempo de hacer este tipo de cosas, mejor sería dejarlo en manos profesionales, las de la empresa de diseño web, caso de que ofrezca este servicio, o en manos de una empresa de índole periodístico o publicitario. Se harán un gran favor a sí mismos, a la rentabilidad de su inversión web y a su imagen pública.